lunes, 27 de junio de 2011

"Mi Hogar" - Inicio - Parte I

El movimiento es sereno y majestuoso, me absorbe el color por
momentos fulgurante, por momentos umbroso, de esmeraldas líquidas azuladas. A mis costados percibo rocas con entradas sin salida, que van quedando atrás con cada aleteo. Y los peces
pasan casi sin verme hacia un destino certero. Suena un rumor sordo que acompaña vibraciones secretas. El musgo y las algas me acarician en una suave mansedumbre acolchada. Todo tiene un encanto casi silencioso, como un encaje bordado de misterio y magia.
Existe una ciudad perdida en el fondo del océano de donde provengo. Más antigua y bella que la Atlántida, con sabiduría de milenios, incandescentemente blanca y sagrada.
Quedamos pocas. Mi canto se eleva buscando el espacio, y cada nota es una invitación de amor inmortal para aquellos peregrinos que desconocen la Ciudad- Templo. Algunos barcos llegan a parar sus máquinas, y el humano nos escucha extasiado. Luego me sumerjo y lo último que alcanza a ver, es un revoloteo de oros y platas destellante.
Delia

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