martes, 15 de noviembre de 2011

Que las musas te encuentren trabajando
Podemos pasar horas, días, meses y hasta años para que alguna inspiración nos invada


  
Cuando se habla de arte generalmente, se lo relaciona con la inspiración. Esperar al 'llamado', a las musas o a alguna fuente que estimule la creación es generalmente, más que una ayuda un condicionante para la acción. Podemos pasar horas, días, meses y hasta años para que alguna inspiración nos invada. Y en todo caso, ¿si la musa toca tu puerta? ¿Qué garantiza que la obra o la idea a realizar sea brillante? Seguramente, si esperamos sentados que las cosas ocurran, las ideas y los hechos brillarán por su ausencia.
Es real, que existen muchos artistas o emprendedores que han tenido inspiraciones que han generado obras inolvidables, pero si hay una constante que une a la mayoría de los genios es su capacidad de dedicación y trabajo.
Lejos de lo que se cree popularmente, los grandes artistas han trabajo incansablemente para lograr sus metas. Y en lugar de esperar que la inspiración les toque la puerta, ponen manos a la obra.
El cantautor español Joaquín Sabina suele afirmar cuando le preguntan sobre el tema que 'al contrario de lo que la gente cree, no me tomo un vaso de whisky y espero que alguna idea se me cruce. Me pongo a trabajar en mis canciones, las escribo, las reescribo y trato de perfeccionarlas lo máximo posible'.
Pero, ¿cómo surge la idea de la composición como un hecho plenamente evocativo? La inspiración en la composición artística está ligada con un brote de creatividad. La palabra misma significa 'recibir aliento' y tiene su origen en el helenismo y la cultura hebrea. Además, las primeras discusiones sobre el tema se ubican a partir de Homero y Hesíodo, que destacaban la naturaleza de la inspiración en su aspecto ritual cuya fuente eran los orígenes divinos del 'aliento de Dios'. Así, el oráculo de Delfos, recibía el vapor y humo divino en una caverna dedicada a Apolo, momentos antes de realizar una profecía. Así, la idea instalada sobre la inspiración 'caída del cielo' está vinculada con un mito que luego se ha legitimado socialmente.
Quien también se ha referido al tema fue Sigmund Freud quien ubicó a la inspiración en la psiquis interna del artista y tendría su origen en un conflicto psicológico no resuelto o a partir de un trauma de la infancia. En este sentido, ubica a la fuente de la creación en el subconsciente y el padre del psicoanálisis definió a los artistas como seres especiales con heridas profundas.
Ante la afirmación de Freud sobre la inspiración, muchos fueron quienes siguieron su teoría. Por ejemplo, el movimiento surrealista buscó bucear en su subconsciente para realizar sus obras, y así recurrieron a los sueños y a la escritura automática y espontánea con el fin de lograr nuevas y buenas ideas.
También, Carl Jung se refirió a la inspiración pero desde otra perspectiva. Imprimió una visión más social sugiriendo que el artista es alguien que  
se pudo conectar con algo impersonal, fuera de su propia experiencia y ha ido más allá de su propia individualidad. En este sentido, para el referente de la psicología quien se dedica al arte es alguien que se encuentra con mayor aptitud para sentir y expresar el conflicto entre la 'sombra' primitiva' y el 'ego' civilizado, y así codifica el arquetipo de la mente humana. 

Llamados celestiales, musas, dioses o capacidad de conexión, grandes fuentes para la creación, pero por sobre todas las cosas, es el trabajo la mayor y principal causa de toda obra. No hay creativo que no haya dedicado esfuerzo, tiempo y sacrificio para convertirse en un grande en su ámbito. No es casual que haya sido Pablo Picasso quien haya hecho célebre esta gran verdad: 'Si llegan las musas, que te pillen trabajando'. 

Por Eugenia Plano | www.vidapositiva.com


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