jueves, 12 de junio de 2014

Lang Lang, el mago del piano


















«Las crisis te aportan fortaleza para luchar; la actitud que tomamos cada uno, para afrontar los desafíos es la clave para superarlos; (…) hay que enfrentarse a los problemas en lugar de huir de ellos»
Lang Lang, pianista

El mago del piano actual, Lang Lang, visita España en una gira que lo lleva a los principales auditorios del país siguiendo una apretada agenda de compromisos con los medios de comunicación. A sus 27 años, el pianista chino, cuyo primer nombre “Lang” significa “brillante y luminoso”, y el segundo, “educado”; se ha constituido en un auténtico fenómeno de masas. Cuando aún era menor de edad, con diecisiete años, ya levantaba de sus asientos a los 30.000 espectadores que abarrotaban el Festival de Ravinia de Chicago. Ahora, todavía en la veintena, cuenta con una autobiografía que ha resultado ser un best seller en su país. Por eso, le preguntamos cuáles son sus estrategias para que el éxito no se le suba a la cabeza:

«No tengo verdaderamente un ego… quiero decir, por algo innecesario. Tendría ego si en mis recitales, en los que, por supuesto, siempre quiero hacer algo de calidad, quisiera sentir que no hay nadie más que yo. Pero necesito de la colaboración del público, y creo que es importante conservar esa unión para mantener el ego a raya y, si puede ser, olvidarlo. Tienes que respetar a otros intérpretes y plasmar las experiencias de otros músicos. Por ejemplo, Misha Maisky ha interpretado muchos otros tríos anteriormente y de eso, se puede aprender mucho. Por lo tanto, no tengo ningún interés en tener un ego enorme. Todo lo que quiero hacer es aprender y aprender de otros».
La repleta agenda de Lang Lang lo obliga a pasar largas temporadas fuera de su casa y en constantes viajes. Un sacrificio en su vida personal que el pianista compensa con otras estrategias a la hora de sentirse lo más cómodo posible.
«Es muy duro… no resulta nada fácil. Al inicio de mi carrera pensé que no sería difícil pero con el paso del tiempo, te das cuenta de que cada vez viajas más y eso es duro. Creo que la clave para mí es hacer varios parones y separar unas parcelas de otras. Creo que eso me ayuda a pensar. Además, soy muy afortunado de poder viajar con mi madre, porque si sólo viajas con tus compañeros de trabajo, sientes que no estás llevando ningún tipo de vida más allá de lo profesional: siempre hablando de negocios, tocando en conciertos, regresas al hotel y otra vez, vuelta a empezar (lo cual no es muy saludable). Pero por suerte, tengo a un miembro de mi familia que se preocupa, alguien con quien hablar sinceramente, contándonos siempre la verdad».

Lang Lang visita España coincidiendo con el estreno del Concierto para piano y orquesta “El Fuego”, de su compatriota Tan Dum junto con la Orquesta Nacional de España y además, en pleno lanzamiento de su primera aventura camerística junto a intérpretes de la talla del violinista Vadin Repin y del violonchelista Misha Maisky.
Cada vez que el nombre de Lang Lang aparece en un cartel, en breve se ha de colgar el letrero de no hay billetes. Su calidad interpretativa reconocida por la crítica más exigente y su tirón mediático, generan unas expectativas entre la audiencia:
«No puedes estar pensando en lo que la gente espera de ti, eso sí, debes tener en cuenta que el público tiene unas expectativas sobre el concierto; por lo tanto has de ser agradecido y concentrarte en tu trabajo».
Lang Lang nació en Shenyang, China en 1982, comenzó a tocar el piano con tres años y dos más tarde, ganó el Concurso de Piano de su ciudad natal, ofreciendo el primer recital público. A los nueve, ya destacaba entre los alumnos mayores del Conservatorio Central de Música de Pekín y con once, se alzó con el primer premio en el Concurso Internacional de Jóvenes Pianistas en Alemania. Pero justo antes de aquel salto a Europa, Lang Lang sufrió el desengaño al recibir el maltrato de una profesora que le dijo que “no tenía talento para seguir con la carrera de piano”; es más, llegó a decirle un niño de apenas diez años que “tocaba el piano, como un samurai japonés que al final acaba suicidándose”. El padre de Lang Lang se disculpó ante la profesora y le indicó que siguiera esforzándose, que si se sentía tan mal, lo mejor que podía hacer es “suicidarse bien tirándose por el balcón o tomándose un frasco de pastillas”. Lang Lang reaccionó golpeándose con rabia las manos contra una pared y su padre le advirtió que si seguía así, no iba a poder tocar el piano nunca más. Ante el rechazo, el niño Lan Lang se negó a tocar el piano y le retiró la palabra a su padre.
«Debo contar lo que viví durante las Olimpiadas de Barcelona 92, justo coincidió con el momento más oscuro de toda mi carrera; casi abandono el piano, acababa de trasladarme a Beijing; estudiaba con una profesora que me odiaba y que me dijo que no tenía talento… Los Juegos Olímpicos me dieron impulso para superar el mayor sufrimiento de mi vida; el esfuerzo de los deportistas y la impresión que me causó la Ceremonia de Inauguración (…). Los deportes siempre me han aportado energía para luchar contra los obstáculos, me ha inspirado para afrontar los desafíos de la vida, así que Barcelona 92 me ayudó para hacerle frente al peor momento de mi vida».
Dieciséis años más tarde de Barcelona 92, Lang Lang sería la estrella en la Ceremonia Inaugural de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, un evento histórico que alcanzó una audiencia potencial de 4000 millones de personas a través de los diferentes medios de comunicación. Aquella experiencia impactó al joven pianista, pero no le quitó un ápice de su sentido del humor: «Y por algunas razones de seguridad, los organizadores de la Gala de Inauguración no quisieron poner mi nombre en la puerta del camerino, así que me buscaron un sobrenombre en clave, algo así como Piano Dos, no, no, ya recuerdo, el Hombre Doble del Piano, y claro, era un chiste por el hecho de que mi nombre es repetido, Lang Lang… Bueno, y lo más gracioso es que al cantante que intervenía en la Gala y que bajaba al escenario en globo aerostático lo apodaron como el Hombre del Aire, para ocultar su identidad… Sí, sí, recuerdo anécdotas muy divertidas durante los Juegos Olímpicos de Pekín».

A pesar de su juventud, Lang Lang ya a publicado una autobiografía “Un Viaje de miles de kilómetros”, en la que en lugar de alimentar su ego, no cuenta la dureza de la educación recibida en China, las diferencias culturales entre oriente y occidente, la separación de su madre desde los nueve años para poder estudiar en Pekín, la vida itinerante de gira permanente, y sus propios miedos y angustias ante el error y el fracaso. Ahora Lang Lang es una persona mentalmente brillante y de una fortaleza interior asombrosa porque desde muy pequeño está acostumbrado a no dejarse vencer por las crisis.
Lang Lang es un artista con un don recibido en la lotería del universo, pero que además, es consciente de cómo la excelencia hay que ganársela con disciplina, trabajo y muchas horas al piano… Tras revelarnos algunos detalles de su infancia, si cree que merece la pena el sacrificio invertido en el arte del piano:
«Si algún día tuviera un hijo, y éste amara la música realmente, por supuesto que le apoyaría al ciento por ciento pero, en ningún caso le forzaría para que fuera un pianista por obligación; claro que esto dependería de él, si me lo pide, le daría todos los medios a mi alcance para ayudarle; independientemente de si eres un profesional o no, tener una buena educación musical, es muy positivo en múltiples aspectos de la vida. Algunos niños desean ser músicos, como yo, que estaba convencido de querer dedicarme al piano, pero claro ser un profesional es un sacrificio; si no practicas de muy pequeño, a cierta edad, entonces tus dedos no te vuelven a escuchar nunca más; incluso hoy en día, yo mismo, si no practico en tres días mi mente no controla mis dedos… así que no hay alternativa, no es una regla ni una norma, es una realidad; ser profesional implica sacrificio. No obstante, puedes disfrutar con la música sin necesidad de dedicarse 8 horas al día».



Durante la hora que estuvimos charlando con Lang Lang en su hotel madrileño, nos sorprendió la cercaría y frescura de su trato; un chico de nuestra edad con inquietudes y con muchas ganas de disfrutar de los pequeños detalles de la vida cotidiana: pasear, estar con su familia, ir al cine (es un cinéfilo empedernido), seguir la Champions League de Fútbol y la Liga española que no se pierde detalle o retar a sus amigos en un partido de ping-pong. Lang Lang pasa con total normalidad de lo humano a lo divino (durante la entrevista comenta cómo siente una conexión espiritual al tocar el piano) pero al momento, se troncha de risa contándonos situaciones comprometedoras o anécdotas divertidas que ha vivido a lo largo de su carrera…
«Recuerdo algunas situaciones divertidas como aquella ocasión en la que ya estaba fuera, en el escenario a punto de dar un recital y el piano no había llegado, así que no sabía qué hacer frente a la audiencia; estaban boquiabiertos porque no sabían quién era yo, si un cantante o qué…bueno, y cuando finalmente llegó el piano estaba fuera de tono y tardaron un buen rato en afinarlo. Otro día, el piano sí que estaba en el escenario, el director en el podio y yo preparado para tocar, pero lo que pasaba es que la orquesta no había llegado (porque al parecer les habían retenido en el control de migración del aeropuerto). El director y yo, esperando en el escenario a que la orquesta se bajara del autobús… y claro, tronchados de risa… fue realmente divertido…».
Para nosotros sí que fue divertido compartir un café con Lang Lang y compartir con ustedes el lado más humano de una estrella.
Antes de despedirnos le hicimos entrega de un detalle, el álbum que el sello de esta casa RTVE Música editó con las grabaciones históricas de Alicia de Larrocha, la dama del piano español recientemente desaparecida a la que Lang Lang admira profundamente; nos cuenta que coincidió con ella en su bautismo de fuego en Ravinia. El por aquel entonces adolescente. se dio cuenta de que Larrocha además de ser una pianista de categoría, era una persona cercana y dulce, que le ayudó a comprender la profesión. Otro de los álbumes que le regalamos, es la edición que RTVE realizó del concierto que Javier Perianes ofreció en el marco del Festival Internacional de Música de Granada. Lang Lang pronunció palabras de elogio para el compañero español, y dijo que se trataba de un ser humano excepcional y un pianista con un sonido puro y hermoso.
Así que deberíamos unir el adjetivo de “humilde” al significado del doble nombre que sus padres le asignaron en el momento de su nacimiento: el primer “Lang” significa "brillante y luminoso", y el segundo “Lang”, "educado”; sin duda, una premonición de lo que sería su carácter y su destino.


Las obras que ilustraban esta entrevista reportaje proceden del último trabajo discográfico de Lang Lang en colaboración con el violinista Vadin Repin y el violonchelista Mischa Maisky. El Trío Elegíaco, núm. 1 en sol menor, de Rachmaninov. También pudimos escuchar el Concierto para piano y orquesta número 1 en sol menor, Op. 25, de Mendelssohn, junto con la Orquesta Sinfónica de Chicago a las órdenes de Daniel Barenboim.

*Pueden volver a escuchar este reportaje entrevista realizado por Diego Requena y Mikaela Vergara en el podcast: 29/01/10 LO QUE HAY QUE OÍR

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