sábado, 14 de abril de 2012


La novena sinfonía de Beethoven es especial por muchas razones. La maduración de esta obra y su plasmación en un pentagrama le llevó a su autor desde el año 1779, en el que sintió la necesidad de poner música al poema de Schiller "An die Freude" y al que todos conocemos como Oda a la Alegría, hasta el año 1824. Prácticamente toda la vida artística de Beethoven. Esto indica la importancia y el mimo que el autor dio a su última y más interpretada sinfonías: Se dice que Beethoven nunca pudo escucharla por su estado de avanzada sordera. 
Fue revolucionaria en su tiempo por la inclusión de la parte coral en su último movimiento.
Una adaptación de esta sinfonía, realizada por Herbert von Karajan, es desde 1972 el himno de la Unión Europea , y es la única composición musical de la historia declarada por la UNESCO, patrimonio de la humanidad.
Pero lo sorprendente del vídeo que se adjunta es su montaje. En Osaka (Japón) 10.000 cantantes interpretan la famosa parte coral del 4º movimiento.
Es todo un espectáculo.



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