Muchas gracias, querido Oscar por enviármelo.
EL ARTE ME SALVÓ LITERALMENTE. SIN ÉL, LO MÁS PROBABLE ES QUE NO HUBIESE PODIDO SOBREVIVIR. VIVIR PARA EL ARTE POR LO TANTO, ME RESULTA FUNDAMENTAL, CASI TANTO COMO RESPIRAR. Y EN LA VIDA TODO ES ARTE, CADA COSA Y DETALLE, PRECISA LA MIRADA DE UN ARTISTA CONSCIENTE. LA NATURALEZA TODA, ES LA MÁS SUBLIME OBRA MAESTRA Y NOS ENCONTRAMOS INMERSOS EN ELLA... MUCHAS GRACIAS POR VISITARME. VALORO TU COMENTARIO Y EL QUE ME ACOMPAÑES EN ESTA MARAVILLOSA AVENTURA DE LA VIDA.
miércoles, 27 de abril de 2011
martes, 26 de abril de 2011
Acá va mi regalo por el tercer aniversario de "La Gata Coqueta",
un cuento de mi amigo Achachila.
¡María del Carmen; Felicitaciones con total Felicidad!!!
GATAS REHABILITADAS:




un cuento de mi amigo Achachila.
¡María del Carmen; Felicitaciones con total Felicidad!!!
GATAS REHABILITADAS:
Estas eran cuatro gatas de tejado, con pocos estudios, menos recursos, pero mucha vida dentro suyo. Se reunían casi todas las noches en el tejado del músico del barrio (a el no le molestaba sus ronroneos y eventuales maullidos de invitación a la dicha felina); su tema de conversación, además de la inconducta de todos los gatos de la zona, era la ilusión de llegar a ser importantes. Cierta noche de plenilunio en julio, particularmente helada, las amigas coincidieron en reconocer que no era justo que en pleno invierno ellas no tengan un lugar donde protegerse. Juraron luchar por cambiar su realidad y entre lágrimas y ronroneos afectuosos, se prometieron separarse por un año: en doce meses todas volverían al mismo techo y compartirían sus logros, resueltas a no volver a sufrir noches de miseria como la presente. Tres meses después, cuatro escenarios reflejaban lo que unas gatas empeñosas son capaces de hacer: la gata gris ceniza, flaca y nerviosa del grupo se llamaba Ágata y dormía en los pies de un francotirador del cuerpo de marines retirado y dado a componer música fúnebre. Todo lo que necesitó para conquistar el hogar de este rudo sujeto fue el de aceptar que el era el amo y señor, a quien debía rendirle pleitesía gatuna (ronroneo, coqueteo, frotamientos variados y mirada tierna de ángel de la muerte). La gorda gata roja con patas blancas era la gata oficial de un almacén de abarrotes que necesitaba controlar los roedores que eventualmente invadían por la tentación del alimento gratuito. En particular, la quería el hijo del administrador –según él, la gata que llamaba Gertrudis, era el único ser que merecía su cariño en este mundo y ese hecho ayudó de modo evidente a sobrellevar el clima de esta familia con un hijo único autista. La gata negra de ojos oscuros era propiedad celosamente guardada de Fedra Ostinovich, teósofa convencida, supuesta experta en Reiki, lectura de Tarot y ramas anexas. Con el nombre de Ishdá, la proximidad a tantos talismanes y parafernalia metafísica, esta gata era dada a mantenerse echada todo el día, pero cuando llegaba un cliente, automáticamente solía erguirse cuan larga, negra y esbelta era, al lado de su generosa dueña, pagando de ese modo su alquiler. Mussy era por su parte la gata de una familia felizmente integrada y habiendo dominado la simple ciencia de no orinar ni defecar en lugar alguno que no sea su rincón de aserrín, era una gata bienvenida por los cinco integrantes de la familia, en particular la hija mayor quien la bautizó y encargó de mimos extra. Pasó el año pactado. Llegó la noche de julio, nuevamente frío, viento e intemperie hostil. Era realmente tarde y como coordinados previamente, cuatro ágiles y furtivos animales coincidieron en el tejado del músico. Las cuatro amigas cumplieron su juramento, luego de olerse, lamerse y frotarse a discreción, procedieron a oír disciplinadamente sus respectivas epopeyas. Al concluir su relato, todas ellas maullaron de contento, pues felizmente sus sueños se hicieron realidad y la miseria ya no rondaba su existencia. La alegría sincera fue reconfortante; para colmo, una semi angora antigua amiga, al verlas juntas les propuso ir de jarana: habían muchos gatos nuevos en el vecindario y algunos estaban como para arañarlos... La fuerza del instinto es arrolladora, ese aniversario del juramento, por poco las devuelve al punto donde partieron. De no haber aparecido providencialmente una banda de embriagados gatos belicosos, -que las forzó a escapar a sus hogares-las cuatro amigas posiblemente se hubiesen intoxicado con el adictivo, irrestricto y salvaje amor felino de tejado, responsable cada noche del extravío de miles de gatas inocentes o “en rehabilitación”. |
lunes, 25 de abril de 2011
La creatividad, clarividencia y facilidad para plasmar sobre el papel los mundos espirituales de Adam Scott Miller es impresionante. Deleitate con sus pinturas!







Tags: Adam Scott Miller
Estarán también en: http://elartedeunamujer.blogspot.com o "El arte de vivir"
Estarán también en: http://elartedeunamujer.blogspot.com o "El arte de vivir"
sábado, 23 de abril de 2011
Sueños que no lo son:
Estaba aún en esos momentos, cuando el sueño todavía se enreda en los cabellos...
Esos que transforman en cristales nuestros ojos, al viajar de una a otra Dimensión.
Aún suspendida en el éter, con la mente repleta de diálogos y movimiento, de imágenes reales o fortuitas, tantos y tantas, que más tarde me pregunté si fue un sueño inmerso en el consciente, o la imaginación navegando lentamente, entre misteriosos ramalazos de luz y sombra .
Pero hubo otras veces, cuando los cuerpos no llegaron a ensamblarse, cuando faltó que se acoplen en armonía, que me incorporé y caminé y actué, sabiendo que una parte - una parte importante – quedó dando batalla en un barco pirata, o cayó seducida ante un extraño que pasaba... En tales casos si te acontece igual, sugiero procedas sin darle importancia. Ya se reintegrará a su tiempo, cuando finalice el viaje.
Mientras tanto, en este momento sacudo mis cabellos, mientras veo caer frases, letras, colores y odaliscas.
George Harrison, el más callado de los Beatles, publicó en 1969 este albun: Chant and be happy. Canta y se feliz .
1968 cambió la historia musical de The Beatles, cuando Harrison persuade a la banda para viajar a la India, donde aprende a tocar la sítara y, en grupo, aprenden meditación.
Si crees en la espiritualidad, en la energía interna y estás preparado para iniciar un viaje de armonía, este disco es el indicado para que continues “cantando y seas feliz”.
No necesitas seguir ideologías, solo abrir tu mente y concentrarte en la melodía.
viernes, 22 de abril de 2011
miércoles, 20 de abril de 2011
| "Una Pareja Feliz" A través del vidrio, observé que se habían puesto de acuerdo indudablemente, para dar cada pasito acompasado. Con el pié derecho adelantaban y paraban al mismo tiempo, luego, cada tres minutos y medio de acuerdo a mi reloj, lograban hacer lo mismo con el izquierdo y así... Muy emperifollados y tiesos, lucía ella un vestido de muselina color violeta con una capita de piel blanca como la nieve, y él un traje de gabardina gris que cubría con un poncho de vicuña color bordó oscuro. Única nota de color muy necesaria por cierto en ellos. Los dos con guantes y sombreritos, en esa mañana afiebrada de pleno verano. Mientras terminaba mi croissant, tuve ocasión de ver las piernas de la dama, enfundadas en lo que parecían a la distancia por el brillo, finas medias de seda. Hacía tiempo no veía personas tan elegantes, claro que entre ambos reunían una más que considerable cantidad de años. Mi desayuno había terminado y la pareja aún no cruzaba la Rue de la Tuilerie, por lo tanto me retiré a mi habitación.- Al bajar una hora más tarde, tuve la grata sorpresa de verlos entrar al gran hall del hotel. Recordé en ese momento los ruidos de bocinas, improperios, y toda la batahola que se había armado un rato antes sorprendiéndome, y se me ocurrió que podían ser ellos el motivo. Noté que el caballero portaba un hermoso bastón, el cual a juzgar por los movimientos un tanto espasmódicos y temblequeantes de su mano, amenazaba con ir a parar al piso dejándolo sin apoyo. Un tanto fascinada, contemplé cómo el mango de madera noble lustrada, iba y venía, se soltaba y regresaba a su dueño, igual que un lazarillo obediente. Sus figuras un tanto oscuras, se destacaban por contraste ante la luz centelleante de la media mañana. Sin embargo no podía decir lo mismo de sus semblantes y cabellos que parecían desdibujados por un tono ceniciento. La piel desnuda, de la que enseñaban muy poco, parecía polvorienta. Al pasar despaciosamente frente a mí, creí que el cielo se había cubierto de nubes ya que todo se oscureció. Froté mis ojos, pero no, el sol seguía radiante y luminoso. Sin embargo un espejo a mi derecha pareció cubrirse de una finísima escarcha. Lo toqué asombrada y constaté que se había helado. Lo único que atiné, fue a dibujar un sol en el mismo, casi como un ingenuo símbolo de exorcismo. Ya se encontraban frente a la Conserjería, y me acerqué movida por la curiosidad. Escuché al señor, preguntando si la Suite Azul estaba en ese momento desocupada, porque les interesaba pasar uno o dos días en ella. Su señora comentó, mientras un leve rubor teñía su cara de alabastro, que fue en esa Suite donde pasaron su noche de bodas, y ese mismo día de Julio, era el Aniversario de su casamiento. Los dos, expectantes, miraron al mismo tiempo al Conserje, quien parecía no haberlos escuchado. Molesta ante la falta de respeto evidenciada por el empleado, llamé su atención haciéndole notar que la pareja ya entrada en años que se encontraba a mi lado, estaba aguardando la respuesta a su pregunta. El Conserje se acomodó el uniforme un tanto incómodo, como si le picara la tela, y con voz grave me dijo – Señora, debe haber una confusión, acá no hay nadie más que usted – Casi al punto de la indignación ante tamaña falsedad, me volví hacia ellos musitando disculpas por el servicio. La pareja sonrió desmayadamente agradeciendo mi apoyo, y comentó que hacía varios años se negaban a recibirlos, más exactamente desde que habían tenido un gran percance con el coche que los conducía. Los miré alejarse con extrema lentitud, parecían utilizar toda la energía disponible, mientras iban apoyándose uno en el otro casi abrazados, mirándose a los ojos, llenos de amor. Sus figuras se fueron difuminando dentro de la luz que esperaba fuera, para absorberlos. Delia |
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