"Anubis, dos veces te llevaste a mi Amor" - Óleo sobre Canvas y Collage -
La historia de ésta pintura, roza lo sobrenatural (no es la única), sin embargo
es la más fuerte de todas. Un día antes de internar a mi esposo para una
operación al corazón, tomé el lienzo y lo corté. Procedí luego a llenarlo
con clavos, trapos y algodón llenos de Mertiolate. Pinté al lado una cara
de mujer egipcia y a Anubis. Me pregunté qué relación había entre la pintura
y el corte, hasta que comprendí... Supe pocos días antes de su muerte, que
quien fuera en vida mi marido, había sido el guerrero por el cual me maté
en Egipto Antiguo. De ahí, su título. El cuadro ya no existe, tuve que deshacerme
de él, porque mis hijos no podían ni mirarlo. Rescaté buenas enseñanzas de todo esto.
Ah, más tarde me enteré que el corte que hice a la tela, medía exactamente el largo
del corte practicado en su intervención. Sin la más mínima idea de eso, fue exacto.
He dudado de presentarla acá, tal vez por una cuestión de buen gusto. Sin embargo
no pude dejarla de lado por lo que para mí, representa.
EL ARTE ME SALVÓ LITERALMENTE. SIN ÉL, LO MÁS PROBABLE ES QUE NO HUBIESE PODIDO SOBREVIVIR. VIVIR PARA EL ARTE POR LO TANTO, ME RESULTA FUNDAMENTAL, CASI TANTO COMO RESPIRAR. Y EN LA VIDA TODO ES ARTE, CADA COSA Y DETALLE, PRECISA LA MIRADA DE UN ARTISTA CONSCIENTE. LA NATURALEZA TODA, ES LA MÁS SUBLIME OBRA MAESTRA Y NOS ENCONTRAMOS INMERSOS EN ELLA... MUCHAS GRACIAS POR VISITARME. VALORO TU COMENTARIO Y EL QUE ME ACOMPAÑES EN ESTA MARAVILLOSA AVENTURA DE LA VIDA.
sábado, 19 de febrero de 2011
viernes, 18 de febrero de 2011
"A mi Compañero de Vida"
Vos lo decidiste,
no yo.
Enfrentar a la muerte
quisiste.
Darle pelea
hasta que no pudieras
con ella.
Pero yo te digo
que en verdad,
fue a la vida
a quien siempre temiste.
Nos prometimos ambos
no permitir
que el otro llegado el caso,
sufriera.
Dijimos: nada de drogas ni sangre,
nada de injertos, plasma ni vendas,
nunca permitir
que a fuerza de tubos persistiera,
ningún bisturí
cortando la carne en rodajas
y al oxígeno forzado, ¡fuera!.
Sin embargo aquí estás.
Te miro y siento cómo te alejas...
Aquí está sólo un cuerpo
transfundido tantas veces,
que nada queda
de la sangre primigenia.
Tu cáscara sigue
ligada a la tierra;
en el último minuto
decidiste tomar un vagón
que no reconociste
como el que tantas veces te llevó,
a ese espacio vacío
y sin fronteras.
Jamás me presentaron
a quien está ahora
detrás de tus ojos;
ni creí tuya
la piel que tocaba.
Escucho el murmullo
de las máquinas
y por encima,
tu estertor de ahogado.
Tu boca abierta
busca aire con desesperación,
sin darse cuenta
que sólo exhala
el leve hálito de vida
que aún le resta,
como una cruel mueca.
¿Dónde está el hombre
que me enamoró?
¿Dónde aquel que en vano
intentó luchar en pos de la justicia?
¿Es éste el padre de mis hijos?
¿Este es mi amante, mi compañero fiel?
¿En qué plano quedaron
los momentos compartidos?
¿Los días y noches de mar y estrellas?
¿Los diálogos profundos?
¿El dolor de la primera ausencia?
Ahora no recuerdo nada más
que la belleza de la unión;
nada más que nuestra fuerza
logrando volar sobre las miserias
en una poderosa sinergia.
Vos lo decidiste
no yo.
Y la compasión me brota
de cada poro,
como lágrimas rebosantes de dolor.
Y al grito lo callo
con un cerrojo.
No permito
que en tu inconsciencia
logres captar
la terrible angustia,
por sentir ante tu sacrificio
sólo impotencia.
Y quedo mirándote
estremecida, en silencio,
con todo un mundo dentro.
Sintiendo cómo te alejas..
Delia.
no yo.
Enfrentar a la muerte
quisiste.
Darle pelea
hasta que no pudieras
con ella.
Pero yo te digo
que en verdad,
fue a la vida
a quien siempre temiste.
Nos prometimos ambos
no permitir
que el otro llegado el caso,
sufriera.
Dijimos: nada de drogas ni sangre,
nada de injertos, plasma ni vendas,
nunca permitir
que a fuerza de tubos persistiera,
ningún bisturí
cortando la carne en rodajas
y al oxígeno forzado, ¡fuera!.
Sin embargo aquí estás.
Te miro y siento cómo te alejas...
Aquí está sólo un cuerpo
transfundido tantas veces,
que nada queda
de la sangre primigenia.
Tu cáscara sigue
ligada a la tierra;
en el último minuto
decidiste tomar un vagón
que no reconociste
como el que tantas veces te llevó,
a ese espacio vacío
y sin fronteras.
Jamás me presentaron
a quien está ahora
detrás de tus ojos;
ni creí tuya
la piel que tocaba.
Escucho el murmullo
de las máquinas
y por encima,
tu estertor de ahogado.
Tu boca abierta
busca aire con desesperación,
sin darse cuenta
que sólo exhala
el leve hálito de vida
que aún le resta,
como una cruel mueca.
¿Dónde está el hombre
que me enamoró?
¿Dónde aquel que en vano
intentó luchar en pos de la justicia?
¿Es éste el padre de mis hijos?
¿Este es mi amante, mi compañero fiel?
¿En qué plano quedaron
los momentos compartidos?
¿Los días y noches de mar y estrellas?
¿Los diálogos profundos?
¿El dolor de la primera ausencia?
Ahora no recuerdo nada más
que la belleza de la unión;
nada más que nuestra fuerza
logrando volar sobre las miserias
en una poderosa sinergia.
Vos lo decidiste
no yo.
Y la compasión me brota
de cada poro,
como lágrimas rebosantes de dolor.
Y al grito lo callo
con un cerrojo.
No permito
que en tu inconsciencia
logres captar
la terrible angustia,
por sentir ante tu sacrificio
sólo impotencia.
Y quedo mirándote
estremecida, en silencio,
con todo un mundo dentro.
Sintiendo cómo te alejas..
Delia.
"Un Ave"
El pájaro canta en verdes y azules
Picoteando substancias crepitantes, invisibles
De ese oro otoñal que tapiza la tierra.
Emerge hacia los cielos infinitos
Como un enviado en viaje iniciático.
Picoteando substancias crepitantes, invisibles
De ese oro otoñal que tapiza la tierra.
Emerge hacia los cielos infinitos
Como un enviado en viaje iniciático.
| "El Juicio" Deseo contarles un episodio que tuvo lugar hace ya varios años. Supe que una persona de mi confianza había cometido una acción que me pareció en su momento aberrante, acorde a la educación que me había sido impartida. En cuanto me fue posible, le pregunté a mi Ser Superior su opinión al respecto. Escuché atentamente "La Voz" que me decía: - "Para esa persona no hay condena" - y para mis adentros pensé... - "Claro es muy fácil para él decir eso; total en la dimensión donde se encuentra, se halla tan a gusto que ni cuenta se da de lo terrible del acto". Luego "La Voz" prosiguió -" Ni hay piedad" - ¿"Cómo? - ¿qué es eso de que no hay piedad? - me pregunté asombradísima, ¿acaso allá no son magnánimos ? - ¿cómo me dice que no hay piedad"? -" Porque no hay juicio" - concluyó de forma terminante. Tal respuesta constituyó y lo sigue haciendo: una lección imborrable. No es sencillo limpiar años de condicionamiento tendientes a adquirir perfección, dentro de la habitual polaridad del Bien y del Mal que existe en éste planeta. Me consta por mi trabajo conmigo y las demás personas, que todos hemos sido alguna vez, santos y pecadores, y que nos definen mejor las luces junto a las sombras. Ese "darme cuenta" me ayuda por completo a comprender mejor a mis semejantes y donde existe comprensión, existe el Amor, y cuando está el Amor presente, todo juicio se desvanece... |
jueves, 17 de febrero de 2011
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