martes, 5 de marzo de 2013

El último gurú del arte colombiano


Cuando Obregón y Grau estaban revolucionando la pintura colombiana a fínales de la década de los 50 y primeros años de los 60, desplegando la lección aprendida de las vanguardias europeas y cosechando elogios del verbo riguroso de la crítica Marta Traba, apareció Norman Mejía en el arte colombiano dando un salto adelante.
Con una pintura expresionista, desgarradora, poseedora de una vehemencia plástica sin parangón en el horizonte de la plástica nacional, el artista caribeño se ubicó en la cúspide de la más avanzada pintura que se hacía en ese momento. El ímpetu estremecedor de su gesto y la espesura desenfadada de sus pinceladas le valieron el reconocimiento del jurado del XVII Salón Nacional de Artistas de 1965, y se hizo merecedor del Primer Premio por su óleo “La Horrible mujer castigadora”.
La tela, que mostraba de manera exaltada y fustigante la sufrida realidad antropológica de la cultura colombiana, avivó el crepitante fuego de la vanguardia artística y despertó los más acalorados comentarios. Aparte del golpe demoledor que asestó Mejía sobre la todavía mayoritaria parsimonia de la pintura colombiana, sus frenéticas pinceladas y formas aullantes trascendieron la esfera del arte para aterrorizar a los adormecidos círculos culturales del centro del país. Esa audaz e irreverente pintura se ganó el aplauso de la crítica de arte más importante de la época, la argentina Marta Traba, que así lo manifestó en su artículo de El Tiempo de agosto 26 de 1965: “sus formas, sus colores, sus asociaciones, su imaginación deformante, su convulsivo y enorme mundo físico han socavado la edénica tranquilidad del arte colombiano que ni los relámpagos deslumbrantes de Obregón, ni la risa bárbara de Botero habían conmovido realmente a fondo”.
Desde ese momento y hasta el día de su muerte, acaecida el pasado 24 de abril, Norman Mejía supo mantenerse fiel a sus convicciones estéticas y sin ceder un centímetro a los cantos de sirena de la fama, del elogio frívolo o del anatema infamante. Desde “descuartizador de mujeres” hasta “ángel satánico”, el artista tuvo que soportar los más supurados epítetos y señalamientos de aquellos que verdaderamente no comprendían su pintura.
María Eugenia Castro, directora del Museo de Arte Moderno de Barranquilla, recuerda que Norman Mejía “fue poco comprendido en el Caribe, porque era un hombre diferente, de pronto estábamos más acostumbrados a una pintura decorativa, más realista, y él, con estos cuadros tan fuertes, no fue tan bien acogido aquí, pero en Bogotá fue un éxito, con las mejores críticas de la época y en los Estados Unidos lo mismo. Pienso que, cuando joven, él fue considerado una de las estrellas del arte colombiano”.
“La horrible mujer castigadora soy yo!” tuvo que gritar el artista en su momento, queriendo decirle a todos aquellos rezagados en la comprensión de la evolución del arte moderno que más que reflejar pasivamente una parcela de la realidad, lo que el artista hacía era interpretar el sufrimiento de miles y miles de mujeres y hombres colombianos que vivían a diario las horrible noche de la violencia sociopolítica nacional. Y, de la misma manera, quería hacerle entender a sus despistados detractores que el pintor expresionista llora, sufre y su única manera de expresar todos esos sentimientos conflictivos es volcando sobre le lienzo, a golpes de brazo y pincel, su frustración e impotencia al no poder cambiar la pavorosa realidad.
El historiador de arte, Álvaro Medina, lo supo captar muy bien cuando dijo: “Norman trasegó como un demonio en los horribles rincones de la violencia, la pasión y la locura del mundo infame que palpó a su alrededor. Norman asumió esta poética con tal fervor que se aisló a conciencia de sus semejantes y se entregó, cuando aún le quedaba media vida por delante, al misticismo de astrólogo reflejado en las pinturas de sus últimos años”.
Esa reclusión consciente fue una de las facetas que más llamó la atención de la personalidad de Norman Mejía, hasta el punto que cada cierto tiempo en Bogotá y diversas partes del país la pregunta más escuchada era: ¿Dónde está Norman Mejía? La respuesta que pocos se imaginaban es que seguía pintando, con tal frenesí y dedicación que llenó de cuadros prácticamente todo su estudio y el apartamento donde vivía.
Lo pude constatar cuando en un día de agosto del año 2000 lo fui a visitar en su apartamento de la carrera 53, a raíz de que tenía que escribir sobre su obra para el catálogo de una exposición en Buenos Aires, y tuve que abrirme paso en medio de tal arrume de cuadros que fue imposible encontrar un espacio amplio para dialogar con él y mirar toda su basta pintura.
“Mejía demostró que los espíritus plenos se desbordan naturalmente y que riegan con su luz el arte en general. Aislado y protegido de lo que no fuera esencial, el suyo produjo ininterrumpidamente, y a lo largo de toda su vida, la obra más coherente y misteriosa de cuantas pudieran expresarse a través de esa técnica en América Latina” puntualizó el artista Álvaro Barrios.  
La pregunta pertinente ahora es: ¿Qué va a pasar con centenares y centenares de pinturas que dejó el Maestro?  O como se preguntó, desde San Francisco donde reside, una artista de su generación, la barranquillera Delfina Bernal: ¿Qué pasará con ese legado tan importante difícil de superar que nos dejó Norman Mejía?
Antes de formular la pregunta ya María Eugenia Castro me había comentado: “Recuerdo que él quería hacer en un lote que tenía en Puerto Colombia un museo con la obra suya. Ojalá fuera posible hacerlo, y ojalá que una parte de su obra pueda llegar al Museo de Arte Moderno, ahora que vamos a tener una sede nueva con un gran espacio”.  
Como casi siempre sucede en estos casos, cuando fallece un importante artista y la producción de su obra artística se detiene, de seguro que lloverán las valoraciones y los homenajes póstumos, que probablemente no sean pocos, pero, para que todo no quede en mera formalidad y olvido, lo interesante sería que se proyectaran serias investigaciones sobre la vida y obra de este egregio pintor del caribe colombiano, que hizo historia en el momento en que se necesitaba la aparición de un artista con la potencia creativa y estética del ser Caribe.

Quizás por su incuestionable lugar en la historia del arte colombiano, por el misterio de sus innumerables pinturas que nunca quiso exhibir, por su incomprendido y esotérico pensamiento divergente, su porfiada y célebre misantropía y su particular imagen arquetípica de monje ortodoxo con barba mesiánica y uñas pintadas de negro, quizás por todo eso, fue que el pasado miércoles, cuando los últimos rayos de sol de lo que fue una tarde brillante se posaban sobre su ataúd en el cementerio, y en medio de una atmósfera de nostalgia por los tiempos idos, alcancé a escuchar esta frase al final de un suspiro: “qué vaina! se murió el último gurú del arte colombiano”.

lunes, 25 de febrero de 2013




Reproductor multimedia

Los mejores momentos de los Oscar



Reproductor multimedia

En la 85 edición de los Oscar no hubo un triunfador rotundo.
Argo, de Ben Affleck, obtuvo el galardón a mejor película, Ang Lee a mejor director por Life of Pi, Daniel Day-Lewis se llevó la estatuilla a mejor actor por Lincoln y Jennifer Lawrence como mejor actriz.
Pero la gala estuvo llena de sorpresas, como la intervención de la primera dama de EE.UU. Michelle Obama.
Vea los mejores momentos en este video de la corresponsal de BBC Mundo en Los Ángeles, Valeria Perasso.

viernes, 22 de febrero de 2013

Mi último libro!!! Los invito a leerlo.


"HISTORIAS APASIONADAS DE OTROS TIEMPOS"(Spanish Edition) [Kindle Edition]





RESEÑA


El presente libro es diferente a todos los que he escrito. Contiene algunas revelaciones de mi vida actual, pero fundamentalmente trata, de todas aquellas vivencias de vidas pasadas que pude descubrir, y su relación con la actual.

Imágenes, colores, pasados que se mezclan con el presente, a fin de enriquecerlo.Todo aquello que hacemos en pos de nuestro mayor conocimiento, es bienvenido. Y cada pedacito de historia se va acomodando a fin de conformar nuestra imagen actual. 

Contiene asimismo, algunas pinturas que realicé años antes de investigar un poco en algunas de mis historias anteriores, que a la luz del posterior esclarecimiento, me sorprenden y enseñan. 

Me doy cuenta que el arte es un maravilloso puente que une nuestras partes conscientes y subconscientes, el pasado con el presente, el espíritu con la materia.

Hay finalmente algunas reflexiones, comento ejercicios de sanación, e incluso relato algunas sesiones de TVP (Terapia de Vidas Pasadas) de personas que atendí en mi función como Terapeuta Holística.

Es en suma, un libro ideal para todo aquel interesado en estas cuestiones. 
Sería muy grato a mi espíritu, saber que les llega la misma vibración de respeto y amor, con la que fue vivenciado y posteriormente, escrito. 

Muchas Gracias.

Delia

jueves, 21 de febrero de 2013



Una muestra que invitó a desnudarse


En el museo Leopold de Viena, los visitantes pudieron recorrerla sin ropa


VIENA.- Hombres desnudos desde 1800 hasta hoy, exhibida en el museo Leopold de la capital austríaca, no ha sorprendido por su contenido artístico, sino porque sus visitantes han podido recorrerla sin ropa.
La experiencia sucedió el pasado lunes cuando unos 60 amantes del arte protagonizaron una "exhibición especial": iniciativa del Museo Leopold para que los visitantes pudieran apreciar las obras también desnudos si así lo deseaban. La exposición está integrada por 300 pinturas, fotografías, dibujos y esculturas enfocadas en el desnudo masculino.
"Es un símbolo de la tolerancia y la apertura -dijo el director del museo, Tobias Natter-. La posibilidad de recorrer desnudo el museo es algo excepcional y, para muchos, fue una ocasión única."
¿Cómo surge esta curiosa iniciativa? Según contó el vocero del museo, Klaus Pokorny, en noviembre pasado una visitante se desnudó mientras caminaba por la exhibición y se vistió cuando un guardia de seguridad se lo pidió. "Recibimos solicitudes de todo el mundo, de gente que estaba inspirada por la exposición. Nos preguntaban: «¿Podemos ir desnudos»", señaló el vocero.
La exhibición, que concluirá el 4 de marzo, es una de las más exitosas que haya montado el museo, con más de 100.000 visitantes desde su inauguración, en octubre pasado.
En Viena el desnudo gana aceptación incluso más allá del arte: en diarios de circulación masiva, en comerciales en la vía pública y en el Danubio, donde cada verano hombres, mujeres y niños eligen ciertos tramos para bañarse así, tal como llegaron al mundo.
La Nación

La Movida Cultural: Yoko Ono mira atrás a los 80

Reproductor multimedia

Una retrospectiva del artista estadounidense Roy Lichtenstein -que elevó las imágenes de las historietas a la categoría de arte- llega a la Tate Modern.
El festival de hielo en Jerusalén sorprende con sus coloridas figuras del mundo marino y Yoko Ono celebra su 80 cumpleaños con una muestra en Frankfurt que recorre su extensa trayectoria.

martes, 19 de febrero de 2013




Reproductor multimedia

Cuando Eric Kandel mira una pintura, no sólo considera su valor artístico. El Premio Nobel de Medicina (2000) y conocido neuropsiquiatra también contempla cómo el resto de las personas miran el arte.
En su libro The Age of Insight explora la ciencia que explica nuestras respuestas emocionales a las obras de arte.
Vea la explicación de Kandel sobre el arte y el cerebro humano en este video de BBC Mundo.

lunes, 18 de febrero de 2013


Los errores científicos de la ciencia ficción

The Big Bang Theory
Claramente no es una ciencia exacta, pero desde los inicios del cine el género de la ciencia ficción ha atraído una gran cantidad de público.
Si a eso se le suma el auge de las series de televisión sobre investigadores, como la premiada The Big Bang Theory, podría decirse que hoy los científicos viven sus 15 minutos de fama y popularidad.

El programa científico de BBC, El club de ciencias de Dara O Brian, le pidió a cuatro expertos que dejaran al descubierto sus "errores favoritos" del cine o la televisión. Y estos fueron los resultados.
Sin embargo, las series o películas aun están a años luz de mostrar fielmente cómo se trabaja en ciencia.

Curas y soluciones en medio segundo

"Algo que nunca deja de sorprenderme es cuando muestran a los científicos resolviendo un problema. ¡Se demoran cinco minutos!", asegura la física Janna Levin.
Galileo Galilei
¿Se habrá revolcado en su tumba Galileo al ver el tamaño de King Kong?
Sin embargo la ciencia real no funciona así. "Necesitamos analizar la idea, pensar, repensar. Hay errores, equivocaciones".
Según la profesora e investigadora, ni la televisión ni el cine reflejan la realidad del proceso científico. "Es increíble, porque de inmediato aparece una solución maravillosa en la pantalla de su computadora", agrega.

Las proporciones de King Kong

"Si vamos a hablar de errores, tenemos varias opciones", asegura el astrónomo Martin Rees, respecto de la acuciosidad hollywoodense.
Según el científico, uno de los más evidentes es la absoluta ignorancia sobre la ley cuadrático-cúbica de Galileo, que establece que cuando una forma crece en tamaño, su volumen crece más rápido que su superficie.
"La escala desarrollada por Galileo no es tomada en cuenta en muchas de las películas de ciencia ficción. Por eso es que King Kong no podría haber existido, ya que necesitaría piernas mucho más gruesas que su propio cuerpo para sostenerse a sí mismo", explica el astrónomo.

En busca del tiempo y espacio perdido

Mister Spock
Hollywood no es la fuente más fidedigna para entender el desarrollo científico.
Para los arqueólogos o paleontólogos es aun más fácil reirse de la nula investigación que algunas películas parecieran tener.
"Un clásico de los errores es 'Un millón de años A.C.' en la que Raquel Welch se gasta un montón de tiempo huyendo de dinosaurios y otras criaturas que se habían extinguido 65 millones de años antes", explica el paleontólogo Richard Fortey.
Otro de los que piensan que Hollywood está lleno de falsedades es el ingeniero en sonido Trevor Cox.
Su falsedad favorita es la sonorización de la frase "El espacio es la frontera final", de Viaje a las estrellas. "Es una frase venerada. Yo creo que pensaron: '¿El espacio? Nadie sabe. Pongámosle sonido".
Con todo, errores de tiempo o espacio, cosas imposibles o, al menos, poco probables, no hay que olvidar que la ciencia ficción es eso: ficción.